Como te iba contando

OREO1

Esa mañana todo parecía estar en calma. Desde que piden cédula laminada para comprar productos básicos las largas colas de bachaqueros se han reducido a su mínima expresión: cuatro mujeres que, cada día, manguarean vigilantes frente al supermercado, esperando pescar algún producto revendible que todavía no hayan comprado.

Al pasar, las escuché quejándose del aumento salarial anunciado por el Presidente Maduro, “con lo caro que está todo, esa vaina no alcanza para nada” -decían las muy chacumbeles que sumaban entre todas varios frascos de mayonesa que revenderían a diez veces su valor.

Una vez adentro me fui, como siempre, a la nevera de quesos y charcutería. Allí unas señoras miraban con recelo unas bandejas de queso amarillo. Las tomaban, les daban vueltas, leían las letricas pequeñas ajustando sus anteojos para que no se les escapara la trampa. Ese queso era sospechoso de costar la mitad de lo que cuestan sus…

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